21 de marzo de 2011

Pensamientos para la Semana - Vida interrumpida por la muerte, hablando sobre el miercoles de ceniza.

Saludos, Antes que nada, quiero comentar que no pensé bien el tiempo que tarda en procesarse el envío del blog. Por esta razón, van a recibirlo el día jueves y el énfasis que tiene el pensamiento es del Miércoles de Ceniza. Es decir, lo van a recibir un día tarde y siento mucho haber pasado por alto este detalle. Imagino que hablar del Miércoles de Ceniza puede incomodar a algunas personas porque no forma parte de las enseñanzas y prácticas de su propia congregación.

Para las personas que lo practican, saben que a partir de este día sólo faltan 40 días para celebrar la pasión y resurrección de nuestro Señor Jesús. Muchas personas dedican estos 40 días para prepararse para este evento de tanto significado para los cristianos.El autor es Walter Wangerin, autor y conferencista luterano de su libro Reliving the Passion (Reviviendo la Pasión), que había citado hace tiempo. Wangering comienza con una historia que contó Jesús, que lo disfruten.

Entonces les contó esta parábola: —El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha." Por fin dijo: "Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida." Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?" »Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios.
"Sin importar cuándo comience el viaje a la Pascua, éste siempre debe comenzar aquí: a la contemplación de mi muerte, en la fría convicción de que yo moriré.

'Recuerden,' han dicho los pastores por siglos, siempre en este día. 'Recuerda,' murmuró el pastor, tocando las cenizas del plato con su dedo y luego embarrando la ceniza en mi frente -

'Recuerda, que eres polvo, y que al polvo volverás.... Recuerda.'

¡Bien! Pero eso suena antiguo al oído contemporáneo, ¿no es así? ¡Rancio, irrelevante, y definitivamente medieval! ¿Por qué debería pensar en la muerte cuando todo el mundo grita 'Vida' y 'Vive'? Los predicadores de esta época me animan al 'pensamiento positivo', 'disfrutar', 'sentirme bien conmigo mismo.' ¿Acaso no prometió el mismo Jesús una vida en abundancia? Es molesto descubrir que la facilidad y la fluidez de toda mi vida se vea interrumpida por la mórbida profecía de que todo esto terminará. Mantengamos las cosas en su lugar, simple y sencillo: la vida ahora, mientras hay vida; la muerte después, cuando deba haber muerte...

Sin embargo, ¡Recuerda! ... ¡Recuerda! Y Dios en la parábola de Jesús, interrumpe mi comodidad, y lo hace con un insulto. '¡Necio!' dice Dios (y mientras se encuentre en la parábola, sigue siendo una advertencia: pero cuando en realidad lo escuche, se habrá vuelto una marcha fúnebre). '¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?

¿Mantenerlo simple? dice el Señor. Necio, esto es muy simple: si no interrumpes tu vida con la convicción de la muerte que viene, entonces tu muerte, cuando venga, tampoco será interrumpida por la vida. 'Vida ahora, muerte después', ¡es cierto! Pero tu vida será solo ahora, y breve. Tu muerte será por siempre.

Esta enseñanza de la iglesia es antigua - tan antigua que el cristiano contemporáneo se avergüenza de descubrir que su iglesia es ignorante, contraria a las libertades de este tiempo. Antigua, también, es el tiempo para la cuaresma, cuando se alienta al cristiano para que piense acerca de su muerte y del pecado que la causó - a examinarse, a conocerse tan bien y tan profundamente que ese conocimiento se vuelve confesión. Antiguo también es el consuelo que este ejercicio provee, es antiguo porque es eterno.

Es así: cuando honestamente recordamos la muerte que merecemos morir, esto nos mueve a a recordar la muerte que el Señor vivió en realidad - porque su muerte tomó el lugar que le correspondía a la nuestra. Oh hijos e hijas, desearemos escuchar el la historia del Evangelio una y otra vez, siempre viendo nuestra muerte en la de Él, y alegrándonos de que, entonces también conoceremos una resurrección como la suya.

Recuerda ahora que eres polvo. Muerte ahora - sí, aun en medio de una vida bulliciosa. Mi muerte y la muerte de Jesús, unidas por la gracia. ¡Recuerda! - porque esta muerte, si la recodamos ahora, produce vida en el futuro. Y esa vida es eterna.
(21-23)

En general vivimos vidas ocupadas, por el trabajo, por distracciones, por la familia, por el entretenimiento. La cultura nos dice que vivamos y experimentemos todo lo que podamos, que el presente es lo único que cuenta. Nos dicen que si no aprovechamos el momento, lo habremos desperdiciado.


¡Recordemos! Recordemos que hay una esperanza de vida más allá de la muerte. Recordemos que algún día, tarde o temprano también reclamarán nuestra alma. Recordemos que Jesús murió por nosotros. Y sobre todo, recordemos que ¡Jesús, venció la muerte y nos invita a estar con el por siempre!

Guillermo Bernáldez
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Texto tomado con autorización de Guillermo Bernáldez. Visita su blog.

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