29 de octubre de 2011

Entre Halloween y Wittenberg: Pensamientos, mientras tomo una taza de café


Con frecuencia Dios le recordó a su pueblo de donde lo había sacado (esclavitud, servidumbre, etc.) y después le recuerda hacia a lo que los ha llamado y hacia donde se dirigen. Bonhoeffer lo aplicó a nuestro presente explicando que “solo viendo las cosas en retrospectiva podemos entenderlas mejor y de la misma manera podemos entender mejor donde estamos y hacia a donde vamos.”

Es por eso que quiero dedicar unas cuantas líneas para recordar algo de la historia de la iglesia. Básicamente porque creo que el párrafo anterior es verdadero y porque con gran frecuencia olvidamos de donde hemos venido. Como consecuencia no tenemos plena conciencia de quienes somos y corremos el peligro de no saber hacia donde vamos.

Voy a dar un salto gigantesco y omitir la rica historia de la iglesia primitiva y enfocarme en el a principios del siglo XVI. El 31 de octubre de 1517 Martín Lutero colocó en las puertas de la iglesia de Wittenberg 95 propuestas, conocidas como las 95 tesis de Lutero, que cambiarían la historia del cristianismo de una manera radical y permanente.

El riesgo que tomaron, y el costo que pagaron fue alto. Hay mucho que decir, actos heroicos, drama, fe, persecución, la Santa Inquisición, tortura, muerte, etc. La iglesia protestante estaba naciendo.

El lema y legado enmarcan una perspectiva evangélica: sola fe, sola gracia y sola Escritura. En otras palabras: solo se necesita fe para recibir salvación. Las obras, aunque necesarias, son consecuencia de la salvación y no un requisito. Solo la gracia de Dios, su gran regalo en la vida, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo nos libra del castigo eterno, el infierno. Solo la Biblia es inspirada por Dios y contiene las palabras de vida eterna.

Este 31 de octubre sí hay algo que los cristianos podemos celebrar. El inicio del movimiento de reforma. Que se tradujo en la traducción de la Biblia a los idiomas modernos. Ya no es necesario aprender hebreo, arameo, griego o latín para tener acceso a las palabras de vida eterna.

Ya que tenemos la gran oportunidad de tener las Santas Escrituras en español ¿cuánto la apreciamos, la leemos y la estudiamos?

Las Escrituras nos hablan de la preciosa sangre de nuestro señor Jesucristo, que nos trajo salvación y vida eterna. La historia también está llena de sangre de los mártires y santos que han ido antes de nosotros. Como joven formas parte de la historia, tú la estás escribiendo. ¿Serás recordado entre los héroes y quizá mártires, o entre los mediocres que pasan desapercibidos? Hay una gran nube de testigos a nuestro alrededor ¿estás dispuesto a pagar el precio?

Pax

Artículo tomado de Paralideres.org por Guillermo Bernaldez

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