6 de octubre de 2011

Más allá de Filipenses 4:13


Difícil decirlo pero ¿Por qué nos acomodamos a vivir sin la Biblia y usar los mismo versículos de toda la vida? ¿Por qué limitarnos a encontrar una cita random en un app de Facebook o Twitter cuando Dios en Su Palabra tiene un encuentro único para vos? No limites a Dios a Filipenses 4:13, Jeremías 29:11 y todos esos versículos famosos, algunos sacados  de contexto y hasta parecen ser más un disfraz para validar tus deseos y caprichos y oponerte a la voluntad de Dios. No estoy diciendo que estos versículos no tengan poder… porque toda la Palabra de Dios es viva y eficaz para llevarnos a la madurez espiritual. Lo que ataco es ese acomodamiento que nos está haciendo perder la perspectiva de una vida como ciudadanos del Reino de Dios, representantes de su Mensaje y reflejos de Su gloria. Dios espera por aquellos que anhelen la revelación de Su Mensaje y profundizar en él.

No hago esto con tinte de orgullo y super-espiritualidad. Lo hago como un hombre imperfecto que fue salvo al reconocer a Jesús en un domingo de noviembre del 98 pero que durante tanto tiempo no encontraba el sustento correcto para su alma y afirmar dicha salvación, hasta que me comprometí a realmente leer la Biblia con el objetivo para lo que fue hecha, para mostrarme que Dios ha invertido su eternidad en rescatarme de una vida acomodada en mi orgullo y superficialidad y darme a conocer que todo comienza en Su Amor, para conocer que Su gracia actúa en mi imperfección y cada día puedo crecer en conocerlo a Él y llegar a ser un verdadero discípulo de Jesús.

En un mundo que avanza más rápido de cómo lo hacía años atrás, desesperamos por soluciones instantáneas y la vida cristiana no es la excepción. Todos queremos crecer, alcanzar la plenitud y paz en cada día. Pero esa comodidad nos impide ver el propósito de las disciplinas de Dios para alcanzar el fruto para el que fuimos llamados. No queremos invertir tiempo en el estudio de la Biblia, en la vida devocional, de oración, de servicio y de dominio propio porque implica tiempo, esfuerzo y renunciar a tu egocentrismo. En vez de ello somos consumidores del próximo evento que te garantiza la unción perpetua, del siguiente libro que te ofrece las 5 claves infalibles para el éxito o esperas para ir a uno de los retiros espirituales que organiza tu congregación para recargar baterías. Todo esto que menciono yo lo apoyo: yo he asistido a estos eventos, participo de retiros espirituales y me encanta leer; sin embargo, en mi propia experiencia he conocido que todo esto no tendrá el potencial que tiene si limitas tu relación con Dios a únicamente eventos, puntos distantes en tu vivir. Necesitas comunión real con Dios, día a día, segundo a segundo, respiro tras respiro. No estoy diciendo que te conviertas en un monje de catacumba para lograr esto. Si tienes la disposición de renovar tu corazón en un encuentro diario y constante con Dios, regresa al origen… a Su Palabra, regresa a tu amor por El Mensaje de Dios: La Biblia.

Sueño con formar parte de una generación que tenga Salmistas como David, profetas como Isaías, hombres íntegros como Daniel, mujeres valientes como Ester; humildes como María y revolucionarios como Juan el Bautista. Sueño con formar parte de una generación de escritores que cambien ciudades con lo que escriben y predican como Pablo, hombres y mujeres que aceptaron su vulnerabilidad y sus errores y aceptaron ser renovados a su verdadera identidad como Pedro. Sueño con vivir en una generación que tenga una visión más allá del típico “sueño americano” como Abraham. Sueño con una generación de hombres y mujeres que a pesar de sus temores y sus dilemas con Dios tengan la valentía de dar un paso adelante e ir tras la restauración de su sociedad como lo hicieron Jeremías, Nehemías y Josué Todos ellos inspirados al escuchar Su Voz.

La historia de los hijos de Dios aún no termina de ser contada, y sueño con que mi generación figure en muchas de las siguientes páginas de la misma manera que lo han hecho tantos hombres y mujeres, comunes y corrientes que encontraron una vida extraordinaria cuando hicieron a un lado el ruido del mundo y sus afanes y se tomaron el tiempo para atender la voz de Dios.

Comienza hoy.

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Articulo original de nuestro amigo Salva Marroquín - Compartido bajo su consentimiento - Lee su blog Libro67

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